domingo, 5 de abril de 2020


"La resistencia no aguanta
““Resolviendo el hambre con acciones, no promesas”"


Personas de la Tercera edad  - Foto Rowinson Perez 

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La curiosidad corre por cuenta propia cuando de explorar y recorrer la ciudad se trata. Una posibilidad obligada para enterarse de lo que no se quiere, o fijarnos en aquello que bien merece exaltación.  Por ello en tiempos de cuarentena, confinamiento e incluso de crisis, las necesidades básicas del ser humano son apremiantes (salud, alimentación, seguridad, vivienda, etc.), una radiografía que apela a la pirámide de Maslow. 




En ese orden, al encontrarme en una jungla de asfalto, que es indiferente, gris, caótica de poca prestancia cuando de acciones altruistas se trata, pretendo con el siguiente contenido hacer una crítica y llamado de atención por 3 episodios que me conmovieron bastante en esta temporada. El primero lo refiero a mucho antes de que decretaran alerta amarilla y confinamiento obligatorio ante el Covid – 19, y los otros relatos como parte y arte de la situación.  




“Que tu mano derecha no sepa, lo que da tu izquierda”

< En pleno centro de Bogotá, (carrera 13, con calle 18 con exactitud), hace algo más de 5 años, se han venido reuniendo todos los sábados, aproximadamente unas doscientas (200) personas, justamente para recibir una ración de alimento, kits de aseo personal e incluso invitaciones para su resocialización. Una tarea magna, en la que pocos se ponen la camiseta para servir, pero que ha venido desarrollando con ahínco y perseverancia La Fundación Clínica Del Hogar, una organización cristiana que beneficia a los más desposeídos, a personas vulnerables, a sujetos precarizados y necesitados, literalmente a los olvidados. Una labor que hacen por la simple necesidad de ayudar, por eso y con una horda de aplausos, un absoluto reconocimiento a esa bella labor.  


Gremio de la construcción - Foto Esteban Perez 

“Del hambre y otras necesidades”

< Ahora me enfocaré en los otros relatos que corresponden a 2 grupos poblacionales, pero a partir del decreto de aislamiento preventivo; El primero, referente a personas de la tercera edad, quienes por su condición social no lograron un cupo en un asilo u hogar de paso, quedando la intemperie de las calles, a la beneficencia de nadie. Es aquí donde me encuentro con varios de ellos, quienes de forma desalentadora me confiesan su situación, y que, como ánimo a sus desgracias, prometo publicar una nota como forma de auxilio (espero sea efectiva).  Y el segundo grupo del gremio de la construcción, quienes tuvieron que aglomerarse en las calles y hacer una protesta pacífica para que el gobierno nacional les prestara atención, frente a las necesidades con las cuales premia la cuarentena a aquellos que viven del día a día. (Amanecerá y veremos) 




Finalmente  

< Quiero hacer una lectura y análisis crítico, ante lo que sucede en estos tiempos álgidos.

  • Quienes sin necesidad de pandemia o situación que lo amerite, siempre están a disposición del servir.  
  • Quienes no daban ni las gracias, ahora se rasgan las vestiduras con su doble moral asistencial.
  •  Quienes, seducidos por la alerta amarilla y la masa mediática, son simplemente conejillos de indias, de una bola de nieve que agranda el ego.
  •  Quienes finalmente se aprovechan y enriquecen con el pánico ajeno, para hacer de su supuesta ayuda un lucro de avaricias  

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