SECRETARIO DE CULTURA EN SUBA
| UNA PRONUNCIADA CHARLA BARRIAL
9 ABRIL 2026 
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La localidad de Suba recibió la visita del secretario de Cultura, Recreación y Deporte de Bogotá, Santiago Trujillo, en lo que se consideró una cita pendiente, sino una charla barrial con el territorio. El objetivo: hablar del fomento cultural en la ciudad y la localidad, pero sobre todo escuchar de primera mano las voces de la comunidad, sus inquietudes, críticas y apuestas en torno al arte, la cultura y el patrimonio.
Durante el encuentro, el secretario expuso las principales líneas de fomento del Distrito, destacando programas como el Programa Distrital de Estímulos, “Barrios Vivos”, proyectos en red, ecosistemas culturales, infraestructuras culturales, entre otros, así como la Ley de Espectáculos Públicos, enfocada en la construcción, dotación, compra y circulación de escenarios, abriendo la discusión sobre la necesidad de salas polivalentes y modelos de equipamientos culturales en los territorios.
Otro de los puntos abordados fue el de BibloRed, donde se mencionó el comportamiento histórico del presupuesto y la relación con las bibliotecas comunitarias, tema que posteriormente generaría varias intervenciones críticas.
Sin embargo, más allá de la presentación institucional, se tomaron la palabra los líderes y lideresas del territorio:
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Desde el Consejo Local de la Bicicleta, Pablo Garzón propuso la creación de un museo permanente de la bicicleta. Por su parte, el músico Juan Fernando Ramos insistió en la necesidad de abrir mayores oportunidades para los artistas locales, mientras que ciudadanos como Otoniel Díaz participaron sumando inquietudes generales.
Las preocupaciones sobre el estado de las bibliotecas comunitarias fueron reiterativas. Sonia González, promotora de lectura de la biblioteca comunitaria “La Montaña Mágica”, denunció la reducción del presupuesto, señalando un debilitamiento del sector.
Desde la escuela Mapacues, Jorge Páez analizó las limitaciones del programa “Barrios Vivos”, especialmente en la manera en que se han concebido los hitos culturales, destacando su tránsito de procesos de creación hacia enfoques más centrados en la circulación.
En la misma línea crítica, Jorge Riaño, de la Casa de la Culturade Ciudad Hunza, cuestionó el direccionamiento de recursos hacia procesos que, según él, no responden a las dinámicas patrimoniales del territorio ni de los procesos.
Las voces del movimiento hip hop también se hicieron presentes. El B-Boy Hans planteó la posibilidad de realizar un evento mundial de hip hop en Colombia, reuniendo a leyendas del género.
Desde la comunidad muisca, Jonathan Sánchez recordó los pactos y acuerdos adelantados con instancias como el DRAFE y el CLAP, recordando propuestas como el fortalecimiento de la Casa de la Cultura de Suba y la creación de un museo que rescate las memorias ancestrales, individuales y colectivas del territorio.
El director de la Biblioteca Julio Mario Santo Domingo expuso las posibilidades que ofrece este escenario público-privado para la comunidad, mientras que Adriana Rodríguez, ciudadana del sector oriental y de la Fundación Samar, solicitó mayor presencia institucional en esta zona de la localidad.
Las críticas más fuertes giraron en torno a la implementación de programas y la relación institucional con la comunidad. Yuri Andrea Vela, de la Corporación Casa de la Cultura Juvenil El Rincón, recordó acuerdos incumplidos y cuestionó la falta de cercanía de la administración con los procesos comunitarios, especialmente en el uso de escenarios públicos y el abandono de las bibliotecas comunitarias.
Por su parte, Mauricio González, de Chipacuy, denunció afectaciones por robos reiterativos al proceso y organización cultural, solicitando apoyo y acompañamiento institucional en temas de seguridad. En paralelo, Germán Amaya del colectivo de Artesanos señaló inconsistencias en los programas del sector artesanal, cuestionando los criterios de selección.
William Patiño, también de la Corporación Casa de la Cultura Juvenil El Rincón, más directo: denunció imposiciones por parte de funcionarios y dinámicas que, según él, terminan beneficiando más a operadores que a los procesos culturales del territorio. Así mismo, el olvido en el que se encuentran las casas de la cultura, aun cuando existen normas y decretos que dan líneas hacia al fortalecimiento. Además, cuestionó el papel de Fundalectura en relación con las bibliotecas comunitarias.
Desde los medios comunitarios, Rowinson Pérez planteó una reflexión sobre las tensiones entre la “cultura del proceso” y la “cultura del proyecto”, evidenciando una discusión de fondo sobre el sentido mismo de la gestión cultural en lo público, pero también dejando ver cómo estos ejercicios se han vuelto elementos de disputa.
Como cierre, el secretario Santiago Trujillo se comprometió a recoger las inquietudes expuestas, con el propósito de dar respuestas concretas o acompañar las propuestas surgidas desde la comunidad y continuar construyendo ciudad.
Esta jornada, desarrollada en la nueva Casa de la Cultura de Suba, deja una radiografía clara: la cultura en el territorio no solo se gestiona desde la institucionalidad, sino que se construye y se tensiona, con disensos y consensos, desde las voces vivas de quienes la habitan. Suba, en este diálogo y charla barrial abierta, empieza a delinear con mayor claridad en qué punto han de encontrarse las dinámicas de la localidad y del propio territorio en una verdadera juntanza comunitaria.