Crónica |Podcast
Spider-Man Criollo
Malabares, Acrobacias y Rebusque
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Lo veo y no puedo evitar acercarme para conversar con él, quien en ese momento acomoda a su compañero canino en un rinconcito del puente donde trabaja. Detrás
del nombre que remite al superhéroe de ficción, aparece una historia
profundamente real, hecha de calle, esfuerzo y la resistencia cotidiana.
Este audio no habla de poderes sobrenaturales; habla de sobrevivir,
crear y sostenerse desde el arte, aun cuando el escenario es incierto y el
público cambia en medio de su indiferencia todos los días.
El relato, va revelando una vida atravesada por la calle no como espectáculo, sino como escuela. Esa calle que enseña a leer miradas, a medir silencios, a insistir incluso cuando la respuesta es indiferencia. Aquí, Sebastián Bernal, el Spider-Man criollo y a quien conocí en el municipio de Funza Cundinamarca no solo lleva un disfraz de la cultura pop: sino que usa un traje icónico como una forma de pararse frente al mundo, de convertir el cuerpo y la creatividad en herramientas de trabajo y expresión desde el malabar, la acrobacia y el equilibrismo.
Lo que más resuena en su relato es la honestidad de ser y reconocerse en los espacios públicos. Mas allá de la romantización del rebusque, o del arte callejero. Hay cansancio, hay dignidad, hay orgullo y también hay preguntas sin respuesta. ¿Qué significa ser artista cuando no hay garantías? ¿Cómo se sostiene el sueño cuando el ingreso depende del clima, del humor del transeúnte o de “la autoridad” que decide si hoy se puede estar ahí o no?
El audio va dejando claro que el arte callejero no es improvisación vacía. Es disciplina, es ensayo, es persistencia. Es levantarse todos los días con la convicción de que la calle también es un escenario artístico legítimo, aunque muchas veces sea el más invisibilizado.
En cada palabra se siente el peso de una experiencia que no pide lástima, sino respeto. Escuchar la historia de Sebastián es entender que detrás del personaje hay un ser humano, una personal; que detrás del artista hay un trabajador cultural como muchos de los que se rebuscan en los semáforos con pociones de arte. Uno que no siempre es reconocido como tal, pero que aporta sensibilidad, identidad y sentido a los espacios públicos que habitamos.
Esta crónica (Podcast) no pretende idealizar ni juzgar. Pretende escuchar. Porque cuando alguien toma la palabra desde la calle, lo mínimo que podemos hacer es detenernos un momento y prestar atención. Tal vez ahí, en ese gesto simple, empiece el verdadero reconocimiento.