Ponerle una cita a Camilo es muy fácil, ya que una vez que se está en contacto con el hombre, mantiene una actitud de puertas abiertas, con claras intenciones de compartir su conocimiento. Naturalmente, por ser un docente que sabe, maneja y procesa, algunas —creería, si no todas— las formas de los procesos existentes de la fotografía análoga clásica.
Su conocimiento me dejó una impresión que fue desde la retina hasta el cerebro, y despertó en mí aún más inquietudes por saber y conocer con profundidad sobre este tema. Me abrió las puertas de su casa como si fuéramos conocidos de vieja data, y pude comprobar que Camilo es, sin lugar a dudas, un apasionado de la fotografía análoga, particularmente de los procesos químicos y de laboratorio.
Sin embargo, esa experiencia no ha sido gratuita, ya que en su empoderado trasegar nos relata claramente, y como todo un autodidacta, que desde el año 1993, bajo la responsabilidad de trabajos encomendados, primero como laboratorista para varios fotógrafos profesionales, luego para laboratorios fotográficos, estos significaron sudor, lágrimas y mucha curiosidad por el tema, que hasta el sol de hoy ha sabido conjugar con disciplina para convertirse en un fotógrafo de otra era, en tiempos modernos.
Realmente fue una charla amena e interesante sobre su apasionante práctica, el proceso análogo, así como su trabajo en proyectos experimentales, artísticos y educativos. Charla plasmada en el siguiente Podcast, de la que puedo deducir, desde la retina de mi oído y con el flash de sus luces, que muy pocos son los que se entregan por entero a esta hermosa labor, y menos aún como un fotógrafo artesanal que incita a lenguajes alternativos, claramente visibles en ejercicios de la memoria y la cultura gráfica.